Día Internacional del Autocuidado
Cuidar el sistema de cuidados exige cuidar también a quien cuida
El 24 de julio se conmemora el Día Internacional del Autocuidado, una fecha que nos recuerda que sin cuidados no hay justicia social. Desde el Consejo General del Trabajo Social (CGTS) reivindicamos el autocuidado como un derecho y como un componente esencial de la salud física, emocional y social, tanto de la ciudadanía como de las profesionales que ejercen el Trabajo Social.
La Organización Mundial de la Salud reconoce oficialmente el síndrome de desgaste profesional (burnout) como un fenómeno ocupacional derivado de un estrés laboral crónico mal gestionado, una realidad especialmente presente en profesiones de alto contacto humano como el Trabajo Social. Las trabajadoras y los trabajadores sociales sostenemos redes de apoyo, acompañamos procesos complejos y afrontamos a diario situaciones de fuerte impacto emocional, en un contexto de creciente precariedad y sobrecarga en los servicios sociales.
Este posicionamiento cobra este año una dimensión institucional añadida a través del I Congreso multisede sobre servicios sociales, cuidados y comunidad “Los cuidados que queremos”, impulsado por el Ministerio de Derechos Sociales, Consumo y Agenda 2030 y financiado por la Unión Europea – NextGenerationEU. El CGTS forma parte de su Comité Científico, aportando la perspectiva profesional del Trabajo Social al diseño y a la orientación estratégica de sus contenidos.
A lo largo de sus cinco sedes (Barcelona, Sevilla, Pamplona, Zamora y Valencia) el Congreso ha situado en el centro del debate la necesidad de garantizar condiciones dignas para las profesionales de los cuidados, bajo la premisa de que sin profesionales no hay sistema, y sin condiciones dignas no habrá profesionales.
El autocuidado, sin embargo, no es solo una cuestión profesional: también atraviesa a las familias y a las personas cuidadoras no profesionales, un colectivo especialmente vulnerable al desgaste físico y emocional.
Desde el CGTS defendemos una visión integral del bienestar, con perspectiva de derechos humanos, feminista, ecosocial y comunitaria. Cuidarse no es solo una responsabilidad individual: las administraciones, entidades sociales e instituciones deben garantizar condiciones laborales dignas, apoyo psicosocial, formación continua y espacios reales de cuidado, tanto para las profesionales como para quienes cuidan en el ámbito familiar. Porque la salud laboral también es salud pública, y porque cuando quienes cuidan se cuidan, se fortalece la capacidad de cuidado hacia toda la sociedad.
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