DIA MUNDIAL DE LAS PERSONAS REFUGIADAS 2026
Cada 20 de junio se conmemora el Día Mundial de las Personas Refugiadas, fecha proclamada por las Naciones Unidas para rendir homenaje a todas aquellas personas que se han visto forzadas a huir de sus hogares a causa de conflictos armados, persecuciones, violaciones de derechos humanos o la crisis climática.
Este año la ONU, para su conmemoración establece el lema “Hasta que todo el mundo esté a salvo”, un llamamiento que recuerda la promesa recogida en la Convención sobre el Estatuto de los Refugiados de 1951: “que la seguridad no puede depender de la nacionalidad, la riqueza o el lugar de nacimiento”.
Las cifras que acompañan esta jornada son urgentes. Según los datos del Informe Semestral de Tendencias de ACNUR citados por Naciones Unidas, a mediados de 2025 había 117,3 millones de personas desplazadas forzosamente en el mundo, entre ellas familias que huyen de la guerra en Sudán, la violencia en la República Democrática del Congo, y las crisis prolongadas en Ucrania, Afganistán, Siria y Myanmar. Sudán, en particular, se ha convertido en el país con el mayor número de personas desplazadas, con más de 13,4 millones en esa situación.
De igual modo, el XXIII Informe Anual de CEAR 2025, presentado este pasado día 15 de junio, ofrece una radiografía precisa de la situación en nuestro país. Durante 2024, España registró 167.366 solicitudes de protección internacional, la cifra más alta de su historia, lo que la situó como el segundo país receptor de la Unión Europea, solo por detrás de Alemania. Las principales nacionalidades solicitantes fueron Venezuela (39,5 % del total), Colombia y Malí, este último con un crecimiento exponencial del 700 % respecto al año anterior, reflejo del deterioro de la situación en el Sahel.
Sin embargo, el volumen de solicitudes contrasta con una tasa de reconocimiento de protección internacional que, en España, se sitúa en el 18,5 %, frente al 46,6 % de media europea. Según consta en este informe, España es, de hecho, el segundo país de la UE con la tasa más baja de reconocimiento, solo por encima de Portugal. A esto se suma que miles de personas continúan sin poder formalizar sus solicitudes por la falta sistemática de citas disponibles, una situación denunciada por CEAR ante la Comisión Europea y ante el Defensor del Pueblo, que en 2024 instó al Ministerio del Interior a garantizar el registro efectivo de las solicitudes.
El informe también documenta las dificultades en las fronteras aéreas y la extensión de visados de tránsito como barrera al asilo para nacionalidades con alta necesidad de protección como Sudán, Mauritania, Senegal, Kenia, Chad o Egipto.
Desde el Consejo General del Trabajo Social subrayamos que, detrás de cada cifra, hay una persona con historia, proyecto de vida y derechos. Y que son las trabajadoras y trabajadores sociales quienes están presentes, cada día, para garantizar que esos derechos se conviertan en realidad.
Nuestra profesión ocupa un papel central en el sistema de protección internacional: en los centros de primera acogida, en las oficinas de asilo, en los centros de internamiento y en los dispositivos de emergencia humanitaria. Es el Trabajo Social quien realiza la valoración inicial de vulnerabilidades, quien acompaña los itinerarios de inclusión, quien detecta situaciones de trata, y quien asegura que las personas solicitantes de asilo reciben la atención psicosocial, jurídica y material que necesitan.
Este compromiso profesional, ético y cotidiano merece ser reconocido. Por eso, con motivo del Día Mundial de las Personas Refugiadas, desde el Consejo General del Trabajo Social hace público su Manifiesto por el Derecho de Asilo y la Protección de las Personas Refugiadas, en el que exige a los poderes públicos:
Garantizar el acceso efectivo al procedimiento de asilo, eliminando los obstáculos administrativos que impiden la formalización de solicitudes.
Ampliar y reforzar el sistema de acogida, especialmente para los colectivos más vulnerables: menores no acompañados, víctimas de trata y personas LGTBI+.
Habilitar vías legales y seguras de acceso a la protección, como visados humanitarios y reagrupación familiar.
No utilizar los visados de tránsito como barrera sistemática al asilo.
Avanzar en una Ley de Asilo renovada que eleve la tasa de reconocimiento y se ajuste al marco europeo e internacional.
Dotar al sistema de acogida de los recursos humanos y materiales necesarios para que los profesionales del Trabajo Social puedan ejercer su función con garantías.
Hoy, más que nunca, reiteramos nuestro compromiso con la defensa de los derechos humanos, la solidaridad internacional y la justicia social. Porque proteger a las personas que huyen es una condición para la paz y la estabilidad. Hasta que todo el mundo esté a salvo.
Accede a nuestro manifiesto aquí.
Puedes leer el informe de CEAR completo aquí: https://www.cear.es/informes/
Puedes ver la campaña de la ONU aquí: https://www.un.org/es/observances/refugee-day
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