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Comunicado | Las trabajadoras sociales prácticamente no han sufrido ERTEs pero sí denuncian medidas de protección insuficientes

miércoles 3 de junio de 2020

>> El estudio realizado por el Consejo General del Trabajo Social aporta datos que permiten conocer cuál ha sido el papel del Trabajo Social durante la crisis del Covid19.

La investigación impulsada por el Consejo General del Trabajo Social ha contado con la participación de más de 1.500 trabajadoras sociales en activo que han ofrecido datos sobre el contexto laboral en el que han desarrollado su trabajo durante estos meses de crisis sanitaria, social y económica. Los resultados obtenidos permiten conocer el papel del Trabajo Social en esta crisis como consecuencia del coronavirus desde el punto de vista de las propias trabajadoras sociales -más de un 80% de las profesionales que han participado son mujeres-.

La estructura colegial afirma que es de gran utilidad de cara a organizar, planificar y abordar futuras crisis para no repetir los errores cometidos en esta. Entre los ámbitos de intervención en los que se desarrollan su labor profesional destacan los Servicios Sociales públicos con una incidencia del 32,6%, seguido de ámbitos como el sanitario (15,7%) o personas mayores, familias e infancia (8%). Al trabajar más de un 65% en un organismo público no se trata de un colectivo especialmente afectado por ERTEs puesto que el 95,3% afirma no haber sido despedida temporalmente.

Esta cuestión está relacionada también con la declaración de los Servicios Sociales como servicios esenciales el 26 de marzo en la Orden SND/295/2020. Este dato que habla de la continuidad en el trabajo de estas profesionales contrasta con una denuncia del Consejo General del Trabajo Social desde el inicio de la crisis, más del 60% de las profesional afirma que no se les ha protegido adecuadamente en términos sanitarios para desarrollar la atención directa que precisa su trabajo.

Finalmente, cabe destacar que un 70% de ellas afirma no haber precisado ayuda emocional por profesionales de la atención psicológica a pesar de la sobrecarga de trabajo. Las que lo han necesitado se concentran sobre todo en el territorio de Madrid puesto que las demandas sociales se han visto incrementadas considerablemente como consecuencia de la crisis.